
La Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos en Argentina cree que si se cumplen las condiciones adecuadas, se podrían generar 1,5 millones de puestos de trabajo directos e indirectos. Para ello, «el año próximo será un momento bisagra».
A la espera del impacto de las primeras medidas que tomará el recién asumido gobierno de Javier Milei, uno de los sectores productivos que se muestran expectantes en forma positiva sobre las mismas es el de la industria hidrocarburífera. De hecho, la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH) espera que el próximo año “sea un momento bisagra para cambiar la marcha y acelerar a fondo” en el escenario macroeconómico que permita capitalizar el crecimiento que, de la mano de Vaca Muerta principalmente, tiene el sector.
Evolución
La evolución del sector energético a lo largo de los últimos años tiene luces y sombras en su desarrollo. En las últimas décadas se careció de una dirección constante en materia de política energética. Aún así el sector logró una expansión significativa de la producción de petróleo y el sostenimiento de la producción de gas natural.
El crecimiento de la producción no convencional permitió compensar el declino de las cuencas convencionales e incrementar la producción de petróleo, que, según publicó la consultora E&E, creció un 22% durante los últimos 4 años. Ese aumento de la producción permitió más que duplicar las exportaciones de crudo, que pasaron de 65 mil barriles por día (kbbl/d) en los primeros 9 meses de 2019 a 125 kbbl/d en igual período de 2023.
No sucedió lo mismo con la producción de gas natural, que en los últimos cuatro años ha permanecido estancada, principalmente debido al declino de la producción convencional y las restricciones que existieron en la capacidad de transporte desde la cuenca neuquina, que frenó la expansión significativa (como ocurrió con el crudo) de la producción de shale gas.
La consolidación de la producción no convencional fue el avance más significativo en los últimos años. La misma representa actualmente el 48% de la producción total de petróleo del país y, pese a las restricciones iniciales, hoy aporta el 45% del gas natural generado en todo el país.
Pero lo que es más importante, la producción no convencional “exhibe una potencialidad que permite vislumbrar un cambio estructural en el sector a lo largo de la próxima década”, indicaron
Producción
En la actualidad, de estos 620 kbbl/dl producidos de petróleo, el país en el mercado interno consume 550 kbbl/d. A partir de esa ecuación, se entiende que todo lo que se genere por encima de esa demanda tiene por destino la exportación y, por ende, la generación de divisas genuinas para Argentina.
Al mirar la producción de gas, en la actualidad en Argentina se producen 140 millones de metros cúbicos por día (MMm3/d) en el pico de invierno. Pero se podrían alcanzar 250 MMm3/d. Con esa cifra no sólo permitiría cubrir la demanda interna no satisfecha aún, sino también poder exportar para abastecer el consumo regional de Chile y Brasil, sumando un tren de exportación de gas licuado de 4 millones de toneladas. “Eso se puede multiplicar por N veces después, a partir del año 2030“, afirmó el titular de la CEPH.
Empleo e ingresos
Confiado en que esas proyecciones de producción son totalmente posibles, Carlos Ormachea recordó que eso significará más trabajo. “Por cada persona que entra a trabajar en un campo, hay otras 15 afuera que están trabajando en cosas asociadas con ese proyecto. Este es el multiplicador“, detalló.
“Si tenemos 100.000 personas más con trabajo de calidad, trabajando en esta industria para cumplir con este objetivo de multiplicar por 2,5 la producción de petróleo, estamos generando colateralmente casi un millón y medio de empleos en blanco“, consideró.
Además, ese crecimiento de producción, “en materia fiscal significaría USD 3.000 millones más para las provincias, en concepto de regalías e ingresos brutos, y USD 1.500 millones más para la Nación, por retenciones o impuestos a las exportaciones”.
