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En exclusiva con Mujeres en la Industria

Según cifras de distintas organizaciones internacionales, por cada 20 aviones comerciales que atraviesan el cielo en todo el mundo solo uno es piloteado por una mujer. Pero Eukene Ariztizábal no le teme a las estadísticas y se ilusiona con comandar pronto uno de esos. Con gran experiencia en una actividad desafiante, ya cumplió las 900 horas de vuelo y ahora espera un llamado a concurso de alguna línea aérea. 

Con 25 años y oriunda de la localidad de El Calafate, Eukene pudo romper estereotipos y alcanzó su sueño de volar, algo que la acompaña desde que tenía 15 años, momento en el cual se lo planteó a su madre y ella, a través de un amigo, la llevaría a volar por primera vez, en un avión chico, para ver si realmente le gustaba la carrera.  

¿Cómo es hacer la carrera de piloto? 

Lo primero es hacer un psicofísico, que es un apto médico, sin eso no podés volar. Es el primer paso, después de ahí arrancas con las distintas licencias que son cursos. La primera de todas es la licencia de piloto privado de avión, son 40 horas de vuelo y rendís un examen ante la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil). Si está todo bien te dan la licencia y ahí empezas a sumar horas de vuelo. La carrera en sí es sumar horas de vuelo constantemente.  

Cuando eras chica, ¿qué tipo de avión te imaginabas que ibas a pilotear? 

No sabía bien cómo era el tema de la carrera, estaba bastante desorientada en todo. Pensé que iban a ser aviones normales, más grandes, comerciales y eso. Porque yo no estaba en contacto con aviones más chicos. 

¿Te acordás cómo fue la primera vez que piloteaste un avión? 

Sí, en realidad, arranqué con el curso de piloto de planeador, que es aparte, no tiene nada que ver con la carrera para llegar a piloto comercial. Es un curso más deportivo, arranqué con eso. Y sí, me acuerdo, fue en septiembre de 2014 cuando me subí al planeador, tampoco entendía nada, nunca había visto el planeador en mi vida y fue muy lindo.  

¿Qué tan distinto es volar un planeador, un avión chiquito o un avión comercial? 

Cada uno tiene lo suyo. El planeador no tiene motor, entonces es un vuelo mucho más silencioso. No tenés el ruido del motor, lo que te está taladrando la cabeza ni nada. Y el vuelo es mucho más tranquilo. Te suben, en realidad se dice “se remolca”, con otro avión y te sueltan a 500 metros de altura y ahí ya empezás a planear y hacer el vuelo.  

¿Tenes algún circuito o lugar favorito para volar? 

No la verdad que no. Volé por varios lugares para ir sumando las horas. Hice un vuelo desde Buenos Aires hasta Iguazú, a las Cataratas. También volé en Calafate, cerca del glaciar, lo más que se puede porque está el parque. Después también hice otro vuelo para Las Grutas, Mendoza y Córdoba. No tengo un lugar preferido porque cada paisaje es distinto.  

¿Te cruzaste con muchas mujeres cuando estudiaste para ser piloto? 

Ahora cada vez somos más, por ahí una no tiene idea de que lo puede hacer. No se ve constantemente a una chica bajando en un avión. A la gente ni se le cruza por la cabeza que puede ser piloto como me había pasado a mí cuando era chica. Te cruzas poquitas, que por ahí arrancan la carrera y quedan a mitad de camino porque piensan que no van a llegar. O te desmotivas en el camino como le puede pasar a todos, pero bueno, al ser pocas es como que se nota más que se van bajando de la carrera. Hoy en día la verdad que hay muchísimas más instructoras.  

¿Y crees que por ser mujer se te hizo más difícil el camino? 

Durante la carrera no lo sentí. Pero sí fue mucho más difícil cuando me recibí de piloto comercial con 200 horas. Me puse a buscar trabajo por empresas privadas y muchos que me decían directamente que no tomaban pilotos mujeres porque era una política de la empresa. Otros también me decían que el trabajo que hacían ellos no era para que lo haga una mujer, porque por ahí era cargar cosas en el avión. Recién ahí fue cuando me empecé a chocar con esa realidad de decir “estoy teniendo una limitación por ser mujer”. Y en realidad estoy capacitada igual que un hombre para volar.  

¿Cuál es tu sueño? 

El que persigo desde los 16 años, llegar a ser piloto de una compañía aérea, una línea aérea comercial, es a lo que apunto. Me sigo perfeccionando en eso, estudiando y tratando de ver si el día de mañana puedo conseguir alguna entrevista en alguna empresa para poder hacer el ingreso y empezar a volar en aviones más grandes. 

¿Cuál sería tu mensaje para las mujeres?  

Si les gusta la idea de volar, que vayan a un aeroclub, que se informen, que arranquen, que no tengan miedo. Que no se desmotiven porque la carrera es muy larga, sumar 1000 horas de vuelo es un montón, te lleva mucho tiempo y sacrificio. Y también está la parte económica, que no es un tema menor para poder llegar. Pero no tenemos limitaciones por ser mujeres, todo lo contrario.